Nos organizamos para el cambio social: Un pequeño manual del organizing

Hay que hacer algo!

"¡Hay que hacer algo!" No sé cuántas veces he escuchado esto. "¡Hay que hacer algo!" ansioso, reiterativo, sin dirección "¡Hay que hacer algo!" sobre la guerra de Irak, la del Congo, Siria... da igual cuál "¡Hay que hacer algo!" sobre la política racista migratoria "¡Hay que hacer algo!" sobre el cambio climático, sobre... Este "¡Hay que hacer algo!" es compulsivo, bien-intencionado y, en muchas ocasiones, surge acompañado de una exigencia moral que impide evaluar qué hacer sin verse lanzado a una espiral de justificaciones, hábitos y falta de perspectiva que termina convirtiendo la acción en algo puntual y generalmente vacío. En este punto, ese "algo" ya no importa. Se ha vuelto prioritario "hacer" cualquier cosa, pero "hacer". A esto lo defino como "accionismo" en contraposición a "activismo".

Siento un rechazo muy fuerte hacia este "accionismo". Por lo general, nace de la necesidad de calmar nuestra indignación y/o impotencia, no parte de la observación y el análisis de la situación completa que es necesario cambiar. Surge de un impulso positivo que es preciso dirigir de forma consciente hacia la situación misma. De otra forma, no será más que un placebo para calmar nuestras propias emociones. Si no tenemos claro qué hacer, si no tenemos una meta, una estrategia, unas tácticas, hacer "algo" tiene poco sentido más allá de hacernos sentir bien, sentirnos en el lado de lo bondadoso, de lo positivo, temporalmente, pero no será otra cosa que un autoengaño subjetivo y no servirá para transformar la situación que nos indigna.

Recuerdo una situación al inicio de la guerra contra Irak en el año 2003. Fui parte de un colectivo de acción directa noviolenta (The D10 Group), y nuestro objetivo era promover acciones en las bases militares de Reino Unido, en aquella guerra el suelo del Reino Unido se empleo como lanzadera de la misma (Fairford Airbase, Northwood). Trabajamos con diversos colectivos y permanentemente aparecía el dichoso "hay que hacer algo", "hay que hacer otra acción directa la semana que viene en..." Una consecuencia de este "accionismo" de "algoquehacer" era una serie de acciones con poca participación y muy poca difusión, entramos en la espiral de frustración que genera la sensación de fracaso, este "accionismo" no conduce más que a la frustración, al desempoderamiento del grupo y finalmente a quemar las posibilidades de afrontar esa lucha de forma creativa y racional.

Existen variadísimos "hay algo que hacer", no voy a profundizar más en ello. Pero si no somos conscientes de que nuestro tiempo y las personas que participan en nuestros movimientos tienen límites y somos limitados, nuestras acciones están avocadas al fracaso. No se trata de hacer algo, cualquier cosa, es preciso analizar la situación, pensar bien qué hacer, dónde poner nuestras energías para que nuestra acción tenga el impacto necesario para crear alternativas viables. Pongamos nuestras energías, emociones e inteligencia a trabajar de forma estratégica para lograr un cambio social real. Este es el tema de este manual.

Este libro recoge mi experiencia de treinta años como activista y organizador de movimientos sociales en Alemania (donde nací), Inglaterra (donde viví doce años) y el Estado Español (donde vivo ahora). Sería excesivo decir que yo he desarrollado este manual sólo. Nada más alejado de la realidad. Este libro bebe de muchas fuentes y de las experiencias impagables de muchas personas y movimientos sociales de los que he aprendido en estos treinta años de activismo. Este libro pretende emplear mi experiencia para ordenar y sistematizar las teorías y modelos sobre organizing y movimientos sociales que, a mi parecer, son relevantes e imprescindibles.

Este manual ha sido escrito como consecuencia de dos invitaciones, una expresa y, la otra, un tirón de orejas cariñoso.

En abril de 2014, durante la preparación de una acción directa en Gran Canaria en la que participaba, una activista pacifista de las islas me animó a ordenar sus experiencias y ponerlas negro sobre blanco para acabar con la carencia de materiales sobre organizing y estrategias para movimientos sociales en castellano.

Más tarde, junio de 2014, durante un evento en Boston tuve un encuentro con el Reverendo James Lawson, gran estatega del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos en los años 60 y 70. En este encuentro, hablamos durante horas sobre el impacto del movimiento por la Paz, para el reverendo: un gran fracaso. Y sobre las acciones directas noviolentas que se organizaban en Europa, el Reverendo James Lawson me preguntó ¿hacéis fundamentalmente "acciones testigos, sin impacto real? Aquella lúcida pregunta, no hizo más que confirmar algo que había observado con anterioridad: la noviolencia europea emplea con asiduidad "acciones testigo" que permiten mostrar una oposición clara, pero carecen de una visión y una estrategia sobre cómo desarrollar nuestro poder para un cambio social real.

"Donde un pequeño grupo de presión fracasa en empujar un carro en marcha, es posible que un grupo mejor organizado o algo mayor, triunfara"1 Estas palabras de Timur Kumar describen claramente el tema de este libro ¿Cómo podemos organizarnos para lograr un cambio social real y fundamental? Me interesa este "mejor organizado", este es el tema: organicémonos para producir un cambio social de raíz.

¿Qué es el Organizing? La presencia del "organizing" en nuestro día a día es mucho mayor de lo que pensamos. Permanentemente estamos organizando, en el caso que nos ocupa, organizar gente para que realice acciones de forma consciente para cambiar la sociedad.

Como concepto político, el organizing - o community organizing- se refiere a la creación de colectivos y organizaciones que tienen el propósito producir cambios significativos en nuestras sociedades. Estos cambios ponen en entredicho "el poder de los poderosos" y generan obviamente conflictos en los que los gobiernos (internacioneles, nacionales, regionales o locales) o los poderes económicos y su correlato social, la burguesía, son interpelados directamente.

A lo largo de nuestra historia, casi todos los cambios sociales han sido resultado de procesos de organizing:

  • Durante los disturbios de Stonewall en Nueva York – personas trans*, queer, los trabajadorxs del sexo trans* y gay, las lesbianas … resistieron una redada rutinaria de la policía en el bar gay “The Stonewall Inn” durante tres días consecutivas – fue espontáneo, los logros posteriores del movimiento lgbtq desde la despenalización del acto homosexual hasta el matrimonio del mismo sexo todos son resultados de procesos del organizing, combinados con prácticas empoderadoras de la propia gente lgbtiq y estrategias de la lucha colectiva.

  • Las revoluciones de la primavera árabe – desde Túnez hasta Egipto – tenían una apariencia espontánea. Realmente mucha gente trabajó durante muchos años para crear un ambiente social propicio para que surgiera la primavera árabe, con distintas resultados en los países del mundo árabe. Un factor clave, reiterativo en las luchas exitosas: superar el miedo en procesos de empoderamiento social, y movilizar la gente para la resistencia civil.

  • En el estado español, el movimiento de insumisión contra el servicio militar obligatorio resultó un factor importantísimo en la abolición del servicio militar obligatorio, este es un ejemplo muy valido de una combinación de estrategias y procesos de empoderamiento – organizing 'par excelente'.

El Organizing no es algo nuevo en el estado español, no obstante, hay pocos manuales en castellano que sirvan para apoyar nuevos procesos de organizing. Lo interesante del concepto del organzing es su enfoque: una combinación de estrategias de confrontación con el poder desde la toma de conciencia sobre los procesos de empoderamiento y de creación de organizaciones de la base. Como dice Si Khan, un organizador de los Estados Unidos (de donde viene el concepto):

En el proceso del organizing empezamos a descubrir de nuevo nuestras propias necesidades y demandamos que se cumplan. Mientras lo hacemos, descubrimos de nuevo nuestras fortalezas, nuestras raíces, nuestro legado. Aprendemos la habilidad de la cooperación, de la acción colectiva, del trabajo en común y de apoyarnos mutuamente. En este conocimiento y en esta experiencia se asienta el principio de la toma del poder de la gente.

Organizing es para gente con problemas. Es bueno como herramienta, un arma, un medio. Pero también es un fin en si mismo. Mientras nos estamos organizando nos situamos de nuevo como individuos porque aprendemos hablar en una manera para que nos escuchen.2

Organizing no es la organización de “las masas” bajo del liderazgo de un partido político y/o de un lider carismático (con seguridad será un hombre). Trata sobre la creación de organizaciones de base y movimientos sociales que confrontan el poder de las autoridades y empresas poderosas. Lo importante es que el poder que queremos crear usando procesos del organizing no es un nuevo “poder-sobre” (un poder de dominación), es otra forma de poder que podemos conceptualizar como “poder-dentro-de” cada persona, “poder-con” en nuestros colectivos y acciones colectivas, y “poder-para” moldear nuestras vidas y la sociedad en que vivimos3.

Este pequeño manual del organizing es para cualquier persona que esté involucrado con colectivos, campañas y movimientos sociales. El organizing no es para expertxs – todxs nosotrxs somos organizadorxs. Este manual provee conceptos y herramientas para que seamos organizadoras más eficaces.

A lo largo del texto, uso el termino “los poderosos” para referirme al gobierno, las elites políticas y económicas, y, generalmente, a la gente que ejercen un control – gobiernan política y económicamente – sobre nuestras sociedades. Aunque también hay mujeres o personas de otras identidades de género dentro de las élites, uso el termino siempre en masculino y conscientemente. No es porque quiero ocultar la presencia de mujeres y personas de otras identidades de género en las élites y gobiernos. Estoy convencido de que su presencia no cambia el carácter fundamentalmente patriarcal de las instituciones del gobierno, de la economía capitalista, de las élites. Entonces, usar el termino “los poderosos” siempre en masculino mientras intento usar otros términos en versiones neutrales de género sirve para hacer visible ese carácter patriarcal y masculino del poder entendido como poder-sobre.

Notas:

1 Timur Kuran: Now Out of Never: The Element of Surprise in the East European Revolution of 1989. En: World Politics Vol 44, No 1, Octubre 1991, p7-48

2 Si Kahn: Organizing. A Guide for Grassroots Leaders. NASW Press, 1991

3 Sobre los conceptos del poder véase capitulo 3 de este libro y también: Lisa VeneKlasen con Valerie Miller: Un Nuevo Tejido del Poder, los Pueblos y la Política Guía de Acción para la Incidencia y la Participación Ciudadana, 2002