La relevancia de Saul Alinsky para la transición ecosocial

Saul Alinsky

Tal día como hoy cumpliría 109 años Saul Alinsky, sociólogo estadounidense considerado como el fundador del community organizing. Con motivo de su aniversario queremos reflexionar sobre la relevancia de su trabajo y pensamiento aplicado a la transición ecosocial.

Saul Alinsky nació el 30 de enero de 1909 en Chicago, hijo de una familia de judíos ortodoxos inmigrantes de Rusia. Estudió sociología en la Universidad de Chicago en los años 1920. En aquellos tiempos, una de las singularidades de la sociología de la “Escuela de Chicago” era sumergirse en la vida de los grupos estudiados. Tras finalizar sus estudios, participó en el Proyecto del Área en Chicago, esta nueva sociología aplicada tomó como primeros retos hacer frente a la desorganización social para mejorar de la vida social del barrio.

No obstante, S. Alinsky abandonó pronto el Proyecto del Área en Chicago para iniciar su trabajo como organizador. Empezó en el barrio Back of the Yards, barrio en el que Upton Sinclair situó su novela La Jungla, este apunte no es baladí, esta novela expuso las condiciones laborales de los habitantes de este barrio, la respuesta del público fue una indignación generalizada que impulsó una reforma laboral de gran calado en USA.

Back of the Yards era un barrio con multitud de problemas sociales. Controlado por las grandes empresas cárnicas, lindaba con los grandes mataderos de Chicago. Las condiciones de trabajo y de vida de sus habitantes eran precarios e insalubres. El barrio era un crisol de pueblos de todo el mundo, de personas migrantes que en su gran mayoría trabajaban en los mataderos. Aquel ambiente de precariedad y explotación generó durante años el caldo de cultivo necesario para que se produjeran conflictos étnicos, religiosos y políticos entre las distintas poblaciones migrantes.

En este contexto tan poco favorable, Saul Alinsky emprendió su trabajo como organizador de la población del barrio. Mientas en los mataderos los sindicatos intentaban organizar a las trabajadoras, Saul Alinsky se dejó inspirar por esta forma de organización – de aquí su cita “Como los sindicatos organizan sus federaciones, me gustaría organizar a los barrios”.

Alinsky constituyó el Consejo del Barrio Back of the Yards con 127 asociaciones y organizaciones como una herramienta de presión política y una infraestructura mínima que lograse ser una referencia dentro del propio barrio. Esta nueva organización se unió a los sindicados de la industria de la carne para desarrollar una importante huelga, su carácter vecinal y transversal atrajo el apoyo de la Iglesia Caólica, este nuevo aliado, debilitó en sus posiciones a la industria cárnica y terminaron cediendo a las demandas de los sindicatos y el Consejo del Barrio. Esta fue la primera gran victoria del Community Organizing.

Saul Alinsky introdujo en las luchas sociales la noción de poder, esto lo convierte en uno de los grandes precursores de los métodos del empoderamiento social. Su método inspiró numerosas formaciones de organizadores comunitarias en Estados Unidos. Formó a muchos de ellos en el IAF (Industrials Areas Foundation) donde enseñó cómo un conflicto puede llegar a ser fuente del empoderamiento.

El pensamiento y las ideas de Saul Alinsky vuelven a ser relevantes en el contexto evidente del colapso de la civilización industrial y la crisis ecosocial que vivimos día tras día. Alinsky no huyó de los conflictos, al contrario, incidía sobre todo en los conflictos del poder – poder-sobre – y cómo contrarrestarlos para lograr equilibrar la balanza entre opresores y oprimidos, trataba construir un poder del barrio desde abajo de las poblaciones más marginadas, formando organizaciones empoderantes y empoderadas. A lo largo de toda su carrera como organizador, se mostró muy crítico con las organizaciones tradicionales que pretendían ganar ciertas cuotas de bienestar, atacándolas con su lema “el bienestar es el infierno” (welfare is hellfare) y acusándolas de una práctica paternalista y desempoderadora, así, condenaban socialmente a la exclusión y a la marginación a personas o colectivos oprimidos, estas organizaciones lograban que los “invisibles” aceptaran su situación pasivamente a cambio de alguna pequeña gratificación. Pero como bien nos enseñó Alinsky: “Welfare is Hellfare”

En el contexto de la crisis ecosocial actual, esta perspectiva debería servirnos como inspiración. Sabemos que por los limites de los recursos energéticos y minerales el estado de bienestar socialdemócrata no regresará a nuestras sociedades. Al mismo tiempo, el Movimiento de Transición, así como los barrios y ciudades en transición están ignorando en su práctica los temas sociales. Dichos movimientos no logran introducir la justicia social en su perspectiva ecologista. Este movimiento, hoy, se caracteriza por generar pequeños proyectos, más o menos reducidos a algunos proyectos ecológicos, prácticamente endogámicos y dirigidos a personas ya convencidas. Los proyectos de transición en su mayoría no parten de las necesidades de las personas marginadas y, como es obvio, no dan respuestas a sus necesidades inmediatas. Como consecuencia, estos proyectos, en el mejor de los casos, sirven como experimentos muy válidos de los que podemos aprender, y, en el peor caso, sirven para promover la gentrificación de los “barrios en transición”.

En La Transicionera estamos trabajando para “fusionar” los conceptos de barrios o ciudades en transición con el Community Organizing de Saul Alinsky. Estamos convencidas de que una transición que no responda a las necesidades de las personas ya marginadas y socialmente excluidas por el sistema capitalista nunca alcanzará la necesaria relevancia social y política que precisamos para definir otras formas de vida.

El encuentro entre el Community Organizing y La Transición conlleva introducir cambios en los dos conceptos.

Si me sitúo en el Community Organizing, veo la necesidad de hacer menos hincapié en las “demandas concretas realizables” y hablar más de poner en marcha soluciones concretas a los problemas por nosotras mismas, de forma legal, alegal y, de ser necesario, ilegal. No obstante, también es necesario realizar demandas concretas cuando se están violando nuestros derechos. Aún así, en este momento creo que es más urgente hacer que exigir.

Creo que el Movimiento en Transición necesita abrirse a un proceso mucho más amplio, con resultados que aparentemente pueden no responder a lo que de partida entendemos nosotras por Transición Energética, pero que incluyan soluciones a las necesidades inmediatas de la gente de los barrios. Es muy importante, añadir al análisis del Movimiento en Transición el concepto de poder y las consecuencias derivadas de l desequilibrio de poder. Este desequilibrio se manifiesta mediante la exclusión, la marginación y la “estigmatización” social, para luchar contra esto, es preciso que el Movimiento en Transición incorpore prácticas empoderadoras, recupere las capacidades resilientes de los barrios y desarrollen herramientas para afrontar conflictos tanto sociales como políticos.

Confío en que podemos aprender caminando, y estoy convencido de que si logramos un barrio empoderado, si aumenta la confianza, seremos capaces de poner en marcha soluciones mucho más radicales que necesitarán un cambio mucho más profundo en las personas, en los colectivos y en el ámbito estructural de nuestras sociedades.

Estamos al inicio de este proceso. Estamos en camino. Somos conscientes de que la transición a una sociedad post-colapso es inevitable. No obstante, depende de nosotras si esta Transición conllevará también una transición social y justa. Para que lo sea, nos dejamos inspirar por Saul Alinsky.

Fuentes:

Wikipedia español: https://es.wikipedia.org/wiki/Saul_Alinsky

Saul Alinsky: Reglas para radicales: https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_para_radicales

Saul Alinsky: Tratado para radicales, Traficantes de sueños, 2012

Andreas Speck: Los movimientos sociales ante el colapso de la civilización industrial, Blog La Transicionera, 13 de febrero de 2017

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