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Plan de Acción de Movimiento: Punto de partida estratégico nº 7:

7. Los movimientos sociales deben ser noviolentos.
Cuando pensamos en el cambio social surge la pregunta de fin y sus medios. El hombre de acción considera la cuestión del fin y sus medios de manera pragmática y estratégica. No tiene ningún otro problema; sólo piensa en los recursos que tiene y en las diferentes posibilidades de acción. A los fines sólo les pide que sean factibles y que su coste merezca la pena; a los medios les pide meramente que funcionen.”1 Este escribió Saul Alinsky en el año 1971 en su obra principal Tratado para radicales, rechazando una postura ética en relaciones con los fines y los medios. El tema de la violencia o noviolencia es un tema muy debatido en los movimientos sociales, entonces es importante un tratamiento un poco mas profundo de los argumentos.
Saul Alinsky insiste en la eficaces de los medios usados. Muchas veces este criterio también se usan para justificar el uso de la violencia en luchas sociales. O como dicen Maria Stephan y Erica Chenoweth: “La opinión dominante entre los politólogos es que los movimientos de oposición optan por métodos violentos porque los encuentran más eficaces que las estrategias no violentas para lograr sus objetivos políticos.”2 Las dos han hecho una trabajo empírico sobre movimientos sociales con objetivos maximalistas (como un cambio de régimen o el fin de una ocupación por un país extranjero) con resultados interesantes: “Nuestros resultados muestran que 53% de las grandes campañas no violentas han tenido éxito, frente a 26% de las campañas de resistencia violenta.” Y: “Nuestros resultados contradicen la opinión ortodoxa de que la resistencia violenta contra adversarios que son superiores en términos convencionales es la manera más eficaz para los grupos en resistencia de alcanzar sus objetivos políticos. Por el contrario, sostenemos que la resistencia no violenta es una poderosa alternativa a la violencia política ya que representa retos eficaces para los oponentes democráticos y no democráticos y, a veces, lo hace incluso de una manera más eficaz que la resistencia violenta.”3
Los resultados empíricos de Stephan y Chenoweth no son una sorpresa para lxs proponentes de la noviolencia, y los podemos explicar con unas ventajas intrínsecas de la noviolencia. Al primero, la noviolencia o resistencia civil hace mas fácil la participación y movilización de una gran mayoría de la sociedad, por varias razones. Normalmente el riesgo de participar en acciones noviolentas es mas bajo que el riesgo de la participación en acciones violentas. Este no es decir que no hay un riesgo – hay muchos ejemplos de una represión muy fuerte de campañas noviolentas – pero la represión es mas difícil de justificar y muchas veces tiene repercusiones negativos para el opresor. Además, la acción noviolenta hace mas fácil decisiones individuales sobre el nivel de la participación, y el riesgo que una persona puede aceptar. Así permite reducir el impacto negativo en la vida diaria de una persona, y hace posible la participación de casi cualquiera persona: personas de todas identidades de género, niñxs y jóvenes, personas mayores, personas con discapacidades, etc. Por esa ventaja de la acción noviolenta, el “umbral revolucionario” (Timur Kuran)4 que una persona tiene que sobrepasar es mucho mas bajo que en la acción violenta. Y cuando unas personas empiezan a participar este puede iniciar un “carro revolucionario” (otra vez Timur Kuran) por que la participación llega al umbral revolucionario de mucho mas personas.
Un argumento usado muchas veces es que un movimiento noviolento beneficia de acciones violentos de otros actores – el argumento de un “flanco violento” que apoya. El trabajo empírico de Erica Chenoweth tampoco apoya este argumento. Según sus datos, la presencia de una campaña violenta al mismo tiempo baja la probabilidad de un éxito. De las campañas noviolentas con un flanco violento, 46% tenían éxito, mientras de las sin un flanco violento 60% tenían éxito.5
Podemos concluir que la violencia – por muchas razones – impide un movimiento en su progreso hasta el éxito. O, hablando en términos de Saul Alinsky (pero argumentando en contra de su posición), exactamente por qué nos interesa el uso de medios eficaces tenemos que abstenernos de la violencia.

Notas:
1 Saul Alinsky: Tratado para radicales. Traficantes de Sueños, Madrid, 2012
2 Maria J Stephan y Erica Chenoweth: Por qué la resistencia civil funciona. La lógica estratégica del conflicto no violento. En: International Security, Vol. 33, No. 1 (verano del 2008) pág. 7 a 44
3 Maria J Stephan y Erica Chenoweth: Por qué la resistencia civil funciona. La lógica estratégica del conflicto no violento. En: International Security, Vol. 33, No. 1 (verano del 2008) pág. 7 a 44
4 Timur Kuran: Now or Never: The Element of Surprise in the East European Revolution of 1989. En World Politics, Vol. 44, No. 1 (Oct 1991), 7-48
5 Kurt Schock y Erica Chenoweth: Radical Flank Effects and the Outcomes of Civil Resistance Movements. Presentación durante el Fletcher Summer Institute 2012, http://www.slideshare.net/NonviolentConflict/fsi2012-radical-flank-effects

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